Oh glorioso San Judas Tadeo,
el nombre del traidor que entregó
a su adorado Maestro,
en manos de sus enemigos,
han hecho que tú seas olvidado de muchos.
Pero la Iglesia te honra e invoca como abogado
de casos desesperados y difíciles.
Ruega por mi que soy tan miserable,
haz uso, del privilegio que te concedió
el Señor, de traer rápida y visible ayuda
donde casi no hay esperanza.
Que reciba por tu mediación en esta gran
necesidad, el consuelo y remedio del Señor,
así como en todas mis penas para
alabar a Dios. Te prometo estar
agradecido y propagar tu
devoción para ganar a Dios
en una eternidad. Amén.
